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11 jun 2010

La mega-minería que enferma

La salud del pueblo de Andalgalá, en Catamarca, parece no importar para la gente de Bajo la Alumbrera, una de la mineras más grandes del mundo que explota las tierras de ese suelo, además de unos cuantos derechos. El siguiente es un informe exclusivo para Nativa que Josefina Blanco Pool escribió tras haber viajado especialmente al lugar.

“Estamos dispuestos a morir en esta causa. Fui bebé, niño, joven, me enamoré, críe a mis hijos, vi a mis nietos crecer… No voy a dejar que destruyan mi pueblo… ¿cómo voy a dejar que lo destruyan?” (Raúl Martínez, 73 años, andalgalence).

Andalgalá es una ciudad ubicada en la zona centro de Catamarca, a 240 kilómetros de la capital. Con una población de 18 mil habitantes, la ciudad se presenta entre la inmensidad de sus cerros, paisajes de postales y calles anchas, una catedral imponente y casas bajas, con un clima semi árido y pobladores amables. Andalgalá es una bella ciudad de la cual muchos se enamoraran y hacen tierra definitiva allí.
Pero en la profundidad de este cuadro, hay un dolor manifiesto y una lucha comunitaria, combativa y sentida en cada rincón. Una lucha penetrante y fuerte que se esparce en el horizonte del pueblo, en las voces y miradas de sus habitantes. Esta actitud combativa se fortalece con la valentía y el amor a la tierra, con una contundencia que se expresa en una digna resistencia. Imagen impactante: allí en el horizonte, enmarcando la belleza del pueblo, está el gran cerro Aconquija, montaña sagrada, que esconde entre sus cerros aledaños la mina de oro y cobre más grande del país. Lo que se traduce en expropiación, contaminación y penetración cultural y social de la faraónica obra de una de las más grandes mineras del mundo: “Bajo la Alumbrera”.
¿Qué significa est
e emprendimiento en Andalgalá? Mega minería metalífera a gran escala y a cielo abierto, que remueve por día 340 toneladas de roca y utiliza por minuto 66 mil litros de agua; cuatro derrames tóxicos comprobados, denuncias por contaminación, innumerables acusaciones por incumplir sus promesas de trabajo y bienestar regional, recurrentes actos de hostigamiento, acentuados por el proceder ilegítimo del grupo policial “Kuntur”*, bastión represivo que actuó impunemente ante el levantamiento popular del 15 de febrero de 2010.

¿Cómo funciona? Ext
racción y contaminación
El proceso de extracción consiste en dinamitar las paredes de la montaña, transformar las rocas en polvo y diluirlas en sopas ácidas que purifican el mineral. Todos los desechos son destinados a un enorme basurero, de 30 hectáreas y 150 metros de profundidad, llamado “dique de colas”. Por cada tonelada de roca se obtienen seis gramos de oro y seis kilogramos de cobre.

Este método de remoción de las montañas acelera la producción de sulfuros, que con el aire y el agua producen drenajes y lluvias ácidas, lo que implica contaminación de suelo, aire y agua.
Las leyes de fomento a la actividad del gobierno nacional, con sus regalías y exenciones impositivas, junto con la pleitesía de funcionarios provinciales y municipales, dan lugar a que estas grandes empresas presenten informes técnicos de impacto ambiental que no tienen en cuenta los impactos en la salud de los habitantes de la zona de influencia.

La salud, un derecho vulnerado.
Una de las preocupaciones más fuerte en la población de Andalgalá, son los efectos de la actividad minera en la salud de las personas.
La inquietud se manifiesta en dos cuestiones claves: la falta de información epidemiológica, ya que ningún organismo oficial realiza (ni da a conocer) estadísticas sanitarias, cuestión llamativa, por cierto; y, por otro lado, el aumento sostenido en el tiempo de enfermedades respiratorias, tipos de cánceres por encima de la media nacional y de enfermedades atípicas que “aparecieron” en la población.Frente a esta situación de irregularidad y desconocimiento, un grupo de médicos, algunos de los cuales trabajan en el hospital de la zona, elaboraron un informe detallando cifras, diagnósticos y ten
dencias preocupantes.
El cardiólogo Dr. Luis Flores, integrante de este equipo médico, como trabajo de tesis de una maestría en Salud Pública investigó la incidencia de los casos de cáncer en Andalgalá, obteniendo algunos datos elocuentes: “La incidencia de osteosarcoma,
un cáncer de hueso que se da en niños y jóvenes de entre los 5 y los 20 años principalmente, es de seis casos por millón de habitantes. En Andalgalá tenemos 18 mil habitantes y 3 casos de este cáncer, o sea que trepamos en incidencia al 2.400 %”. En cuanto a la presencia en la población de enfermedades raras, detalló el “surgimiento” de la miastenia gravis, esclerosis múltiple, enfermedades del colágeno. “La incidencia de la esclerosis múltiple es de 1 caso por 10 mil habitantes o 1 caso por 30 mil en algunos lugares. Nosotros tenemos 18 mil habitantes y tenemos 10 casos registrados, es decir, una incidencia que supera el 500 %”.
Las afecciones respirat
orias en pacientes pediátricos
El notable incremento en patologías respiratorias en bebés y niños muy pequeños, es un tema preocupante para los profesionales que se desempeñan en el área de pediatría del hospital público de José Chain Herrera de Andalgalá. Estas afecciones y la inter-consulta médica con otros especialistas, junto con las derivaciones por falta de insumos, muestran un panorama complejo: pacientes pediátricos reincidentes, falta de estadísticas actualizadas de áreas centrales del hospital, enfermedades complejas que demandan nuevos tratamientos o patologías más complicadas de revertir.

El discurso sobre el progreso que reproducen las empresas mineras, ya no se sostiene. Atenta contra la vida, contamina y aniquila a la Naturaleza, y con ello, las alternativas productivas de la región, produciendo, a su vez, niveles crecientes de enfermedad y desarticulación de identidades comunitarias.

“Acá hay un factor que esta desequilibrando el organismo”
Para conocer un poco más de esta situación, entrevistamos a la Licenciada en Kinesiología y máster en Salud Pública, Adriana Sánchez, jefa de servicio del kinesiología del hospital.
¿En el hospital hubo un incre
mento de enfermedades respiratorias que te resulte llamativo y que deba ser tenido en cuenta?
Sí, inclusive algunos de esos datos se han seguido a través de estadísticas de cómo ha aumentado la patología respiratoria específicamente y estamos con patologías nuevas. Patologías que en otros momentos las sacábamos adelante en 10 o 15 días, en estos momentos cuestan más, hay que apoyarse de medicación. Hay pacientes que son reincidentes en el servicio, que llegan a internación y estamos teniendo niños de una semana de vida que ya están con tratamiento kinésico.
Entre los indicadores como instrumentos de evaluación del estado de situación de salud pública, ¿qué importancia tiene conocer los índices de morbilidad* y de mortalidad?
Es muy importante porque la
mejor medicina que hay es la profilaxis. Lo ideal sería que el paciente haga sus consultas al médico, cualquiera sea su especialidad, antes de tener problemas. Entonces los índices de morbilidad y mortalidad son importantes para tratar de atacar justamente las causas o el factor desencadenante de tal o cual circunstancias. Desde el servicio de kinesiología, sí tenemos relevamientos diarios, de qué cantidad de pacientes se atienden, por cuál patología y quiénes lo derivan. La historia debería ser introducir la menor cantidad de químicos en el organismo de un paciente, y mucho más aún en un bebé que sabemos que es un organismo nuevo que se está adaptando.
¿Se puede vincular el incremento de estas afecciones respiratorias con la explotación de la minera?
Hoy hablamos que no se hereda la enfermedad, sino que se hereda la predisposición. Una madre diabética no tiene obligatoriamente un hijo diabético, pero ante determinadas circunstancias y suma de determinados factores, es más factible que en otros chicos que este paciente sea diabético. Acá lo que tenemos que ver es cuál es el factor desencadenante, pero eso lo tiene que ver el médico que es el responsable de ese paciente, yo recibo al paciente con un diagnóstico específico, pero yo no tengo la fuerza suficiente para emitir una causal, la puedo sospechar, pero eso lo tiene que decir el médico.

Lo importante es ver las estadísticas y evaluar la cantidad de pacientes que se atienden en los servicios del hospital. Y uno de los que tiene mayor registro de pacientes y mayor demanda, sean hospitalarios o de consultorios externos, es el área de pediatría.
La necesidad es que se investigue las causales de lo que está pasando, acá todos convivimos, tomamos la misma agua, todos respiramos el mismo aire, pero acá hay un factor que está desequilibrando el organismo.

Notas al pie:
*El Grupo Especial de Operaciones KUNTUR, constituye un equipo policial capacitado y entrenado física, intelectual, táctica y operacionalmente para llevar a cabo tareas de alto riesgo en apoyo de las unidades que realizan tareas de prevención.

*Morbilidad: indicadores que intentan estimar el riesgo de enfermedad (carga de morbilidad), cuantificar su magnitud e impacto. Los eventos de enfermedad pueden no ser fáciles de definir y pueden prolongarse y repetirse en el tiempo, lo que plantea dificultades en la elaboración de indicadores de morbilidad.

* Lic. Comunicación Social- Integrante del area de Comunicación Institucional de APADIM Córdoba

El otro Bicentenario: Andalgalá y la megaminería

Por Eugenia Fernández para CbaNoticias.(*)
Antes de empezar este relato pensé en varias cuestiones, en cómo lo articularía, cuál sería el eje que debería seguir para transmitir un mensaje, cuáles las palabras que debería utilizar en mi discurso para poder intentar reflejar lo vivido. Por otro lado, pensé y me situé en el lugar en el que elegí pasar este fin de semana. Y sí, no fue un fin de semana largo como cualquier otro. Por el país hubo un sinnúmero de festejos. Y sí, hace doscientos años un par de locos para la época, lucharon por liberar al país de la corona española. Desde entonces, la historia oficial nos cuenta que ese 25 de Mayo de 1810 se escuchó el primer grito de libertad.
Estuve en Andalgalá, provincia de Catamarca, ciudad rodeada de bellas montañas, cerros, y el más grande e imponente Aconquija, característico por sus picos nevados durante las cuatro estaciones del año. Allí escuché voces de niños, jóvenes, ancianos; estudiantes, amas de casa, profesionales; maestras, empleados públicos, y más. Cada una de esas voces fueron distintas y también iguales. Sí, así es, distintas por la particularidad de las historias de vida; pero al mismo tiempo, iguales en el sentir. Sentirse parte de un pueblo, con sus costumbres, sus callecitas, sus algarrobos, sus olivos, sus niños en la calle jugando a ser felices. Y esto se percibía en los más sublimes aromas a leña, la identidad del andalgalense. La unidad en la diversidad, eso es identidad.
No obstante, este sentido de identidad ha sido flagelado desde hace un poco más de una década cuando se instaló y comenzó a funcionar el proyecto megaminero de Bajo La Alumbrera. Esta multinacional llegó con los más típicos discursos que caracterizan a estos emprendimientos: progreso, desarrollo y trabajo. Trece años después, vemos que esas promesas nunca se tradujeron en hechos concretos. Al contrario, hoy Andalgalá es la ciudad con la más alta tasa de desocupación de la provincia de Catamarca.
Esto forma parte, una vez más, de las estrategias de estos gigantes transnacionales: empobrecer hasta hacer creer a una población que son la única salida posible. Se colaron por los resquicios más mínimos de la sociedad, fragmentándola, dispersándola, contaminándola.
La contaminación social y la perversidad en el discurso de las empresas
Pude percibir muy claramente a qué hizo referencia una vecina cuando la escuché hablar de contaminación social. Claro, pues como no se va a contaminar el tejido social si la penetración ideológica con su correlato y los intentos de aculturación, son permanentes y persistentes. Existen en la ciudad dos calles que tienen el nombre de las mineras, una es Alumbrera, otra es Agua Rica. A su vez, hay varios carteles, de esos que indican los nombres de las calles, que tienen otro cartelito arriba con el logo y nombre de la empresa.
Otra: se pueden ver en algunos comercios carteles de una campaña de concientización del uso racional del agua con adhesión de Minera Alumbrera y hasta impulsados exclusivamente por la misma. Estas empresas utilizan 100 millones de litros de agua por día, además de contaminarla con el uso de sustancias altamente nocivas para la salud de la tierra y de las personas. Yo diría más bien: “Sea racional, pa’ irracionales estamos nosotros”. Hasta parece un chiste. Pero no señorxs, es en serio esto que cuento.
La empresa y los medios de comunicación
Juan Muro, dueño de radio La Perla, una de las radios que suenan en la ciudad, manifestó que hace un año y medio atrás, decidió dejar de pasar los anuncios publicitarios de La Alumbrera. La reacción inmediata de esta empresa fue convocar a los periodistas que trabajan en su medio y ofrecerles un sueldo bastante más alto del que estaban ganando, con el objetivo de que se fueran a otra de las radios, que en la ciudad la llaman “prominera”. Junto con esto, el municipio le sacó la propaganda oficial. Juan cuenta que de cinco grandes anunciantes, ahora sólo tiene uno.
Por otro lado, este es el único medio que les ha otorgado un espacio a los asambleístas de El Algarrobo para que puedan realizar su programa de radio. Este sale los sábados por la mañana de 10 a 12 y es enteramente producido por un grupo de integrantes de la asamblea.
La postura crítica evidentemente es mal vista y hasta censurada por el gobierno local. Los pocos periodistas que trabajan en esta radio, tienen vedado el ingreso a las conferencias de prensa que ocasionalmente pueda organizar el municipio.
El accionar de esta radio es la excepción a la regla: los otros medios pasan de manera continua publicidad de las empresas mineras y hasta tienen programas enteros que aluden a los enormes beneficios económicos-productivos de esta actividad.
¿Burocracia, inoperancia o complicidad estatal?
Allí donde el estado flaquea, la empresa está al pie del cañón. Faltan lápices y cuadernos en la escuela pública. La maestra levanta el teléfono y llama a La Alumbrera para solicitarlos. En unas horas, los niños ya cuentan con sus lápices y cuadernos. Por supuesto que con el logo de la empresa. Tienen muy claro cómo ir entrando en el inconsciente de esos niños. Mensajes subliminales van socavando esas pequeñas cabecitas. La camioneta que lleva la comida a los chicos de la escuela, también tiene el mismo logo.
Algunas obras públicas han sido subsidiadas mediante convenio de Minera Alumbrera y el municipio de Andalgalá. Una de las ambulancias del pueblo también fue adquirida con aportes de la empresa, por lo tanto podemos ver también el logo inscripto en ella.
Nada de esto es casual. La empresa responde ante la burocracia e inoperancia estatal. A su vez, el gobierno local refuerza el discurso empresarial, fomentando y favoreciendo el clientelismo producto de estas “acciones solidarias”.
Resistencia, dignidad y la libertad que queremos conseguir
“El primer grito de libertad tiene otro significado para nosotros. Creemos que defender la tierra, defender nuestra agua, defender la soberanía es estar diciendo ‘queremos ser libres’, no depender de multinacionales, que no nos invadan, que no nos cambien nuestra cultura, que podamos mantener nuestra presencia de pueblo andalgalence y no invadidos por extranjeros (…) yo elijo vivir tranquila con mi conciencia que creo que es defendiendo lo nuestro y diciendo NO a esta megaminería, ni hoy, ni mañana, ni nunca”, (Fátima, vecina de Andalgalá).
“Me molesta muchísimo cuando compañeros de la escuela me dicen: ‘Y bueno, de algo nos tenemos que morir’, yo digo, sí, claro que de algo nos tenemos que morir, pero yo me quiero morir de viejita nomás, no dejar que me asesinen” (Ana Laura, 15 años)
“No podemos entender y vamos a oponernos y vamos a seguir luchando contra estos emprendimientos mineros en nuestra provincia, porque ya llevamos 14 de años de mala experiencia con minera La Alumbrera y hoy en día recorremos los barrios de Andalgalá y están plagado de pobreza, de miseria, hay chicos desnutridos, no tenemos un hospital como debiéramos de tener, estamos absolutamente aislados por la codicia (…), estamos siendo empobrecidos de una manera deliberada para imponer una actividad megaminera como única alternativa de progreso y desarrollo” (Sergio, vecino)
Estas voces me llevan a repensar en esto que relata la historia oficial. Creo que, como dicen los asambleístas: mientras existan en Argentina pueblos “sacrificables”, personas “sacrificables”, desigualdad, violencia y contaminación, no hay motivos para festejar, sino urgencia por actuar en la construcción de una verdadera libertad.

Fuente:Cbanoticias.

* Lic. Comunicadora Social.