Entrevistamos a Fany Líquin, mamá de una alumna de nivel inicial, del Instituto de Educación APADIM, en Córdoba - Argentina.
Fany es originaria de un pequeño pueblo de la provincia argentina de Jujuy, y hace treinta años, salió de su lugar natal para vivir en San Salvador de Jujuy, luego en Buenos Aires y finalmente en Córdoba.
En el marco de la campaña y de los proyectos institucionales de esta coparte cordobesa, se vienen desarrollando distintas iniciativas dirigidas a la recuperación de saberes ancestrales y la inclusión participativa de los actores sociales, a partir de la revalorización de identidades y culturas. En este caso, Fany comparte con nosotros una técnica cultural productiva, para el hilado de la lana y la producción de tejidos. La lana fue esquilada de las ovejas criadas en la granja de la institución.
Esta iniciativa apunta también a que los alumnos/as puedan conocer todo el proceso productivo, incorporar a la cultura institucional identidades diversas que aportan las familias y valorizar conocimientos de las culturas originarias del país, comprendiendo además que la producción de tejidos no industriales es una forma de vida para muchas familias.
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29 sept 2010
16 sept 2010
1 sept 2010
Difundimos: Catedra Libre Cosmovision Andina - UNC
Difundimos la apertura de esta cátedra libre en la Universidad Nacional de Córdoba. Argentina. Organiza El Malón (estudiantes universitarios indígenas)Recuperando nuestra Identidad para generar conciencia Originaria:
Catedra Libre: COSMOVISION ANDINA-QOLLA
A cargo del Profesor Ponciano Espinosa, Docente de cátedra de Cultura Andina, en el Instituto de Cultura Aborigen.
Objetivo General:
Valorar la importancia de conocer la actualidad de nuestras culturas originarias para comprender la realidad que hoy nos toca vivir.
Contenidos:
• Cosmovisión andina y sus diferencias con la Occidental, principios de los pueblos Originarios: reciprocidad, complementariedad, armonía, vivir bien.
• Creación del Tawaintinsuyu, cuatro regiones del sol.
• Celebraciones andino amazónicas: Inti raymi, pachamama, la rutucha, carnaval, etc.
• Concepto de alimentación para los pueblos originarios., arte culinario andino y sus productos: la papa, el maiz, la quinua, el aji, sacha inchi, la maca, la yuca, el amaranto, el cacao, el chuño, la tunta etc.
• Economía de los pueblos originarios agricultura, ganadería, textiles, cerámicas, el trueque, etc. Sistema de riegos, producción y conservación de alimentos.
• Organización política, social y espiritual. Sincretismo. Medios de comunicación
• Métodos de destrucción y genocidio con los pueblos originarios, traslados, marginación, aculturización. Conceptos de interculturalidad y culturización.
• Inserción social urbana y sus consecuencias: desarraigo y perdida de identidad cultural
• Emblemas de los pueblos originarios: la whipala, chakana, etc.
Organiza: Estudiantes Indigenas Universitarios-ICA "EL MALON VIVE"
31 ago 2010
El Mate.
Chicos y jóvenes de una de las copartes que movilizan la campaña en Córdoba estuvieron trabajando sobre el mate como infusión típica de nuestro territorio. Buscaron información sobre su historia, el significado de la palabra, como se ceba un buen mate. De todos los datos encontrados elaboraron un interesante volante; con la finalidad del proyecto de rescatar nuestras raíces y de continuar durante el año trabajando con los alimentos y sabores que hablan de nosotros como cultura.
La palabra “Mate”. Los guaraníes llaman “caaigua” a la calabaza o recipiente que se usa para tomar mate, en quechua se llama “mati” y es esta palabra quechua la que los españoles adoptan para llamar tanto al recipiente como a la infusión que se prepara con yerba.
Posiblemente la palabra “mate” le resultara más fácil de pronunciar.
La historia del mate.
Los guaraníes tomaban la infusión de hojas del Caá en un poro o vasija de barro sin bombilla, colándola entre los dientes y escupiendo las hojitas que les quedaban en la boca o absorbían la infusión fría por medio de cañitas huecas.
Los españoles llegados a las tierras guaraníes rápidamente aprendieron a tomar mate y lo llamaron “Hierba del Paraguay” sin saber que las hojas provenían de un árbol que crecía en la selva.
Cebar es un arte.
Para cebar un buen mate es necesario cuidar constantemente la temperatura del agua, porque ella depende no sólo los matices del saber, si no también el rendimiento de la cebadura y la presentación. Un mate bien cebado tiene que estar caliente (pero no tanto como para pelar chancho), siempre espumoso, y su sabor debe ser intenso aunque nunca ácido, demasiado amargo o quemado.
Quienes prefieren el mate amargo o cimarrón, suelen coincidir en que el agua nunca debe estar hervida ( para que la yerba suelte de apoco sus sabores sin lavarse o quemarse en la primera cebada). El agua que se retira del fuego antes de que suelte el fervor permite “cansar” la yerba, es decir, sacarle hasta el último suspiro sin lavarla. Quienes prefieren el mate dulce, deben saber que el azúcar enfría el agua. Por lo tanto, cuando la temperatura sea la correcta para cebar un mate amargo, resultará demasiado fría para cebar uno dulce como los paladares atentos requieren.
La palabra “Mate”. Los guaraníes llaman “caaigua” a la calabaza o recipiente que se usa para tomar mate, en quechua se llama “mati” y es esta palabra quechua la que los españoles adoptan para llamar tanto al recipiente como a la infusión que se prepara con yerba.
Posiblemente la palabra “mate” le resultara más fácil de pronunciar.
La historia del mate.Los guaraníes tomaban la infusión de hojas del Caá en un poro o vasija de barro sin bombilla, colándola entre los dientes y escupiendo las hojitas que les quedaban en la boca o absorbían la infusión fría por medio de cañitas huecas.
Los españoles llegados a las tierras guaraníes rápidamente aprendieron a tomar mate y lo llamaron “Hierba del Paraguay” sin saber que las hojas provenían de un árbol que crecía en la selva.
Cebar es un arte.
Para cebar un buen mate es necesario cuidar constantemente la temperatura del agua, porque ella depende no sólo los matices del saber, si no también el rendimiento de la cebadura y la presentación. Un mate bien cebado tiene que estar caliente (pero no tanto como para pelar chancho), siempre espumoso, y su sabor debe ser intenso aunque nunca ácido, demasiado amargo o quemado.
Quienes prefieren el mate amargo o cimarrón, suelen coincidir en que el agua nunca debe estar hervida ( para que la yerba suelte de apoco sus sabores sin lavarse o quemarse en la primera cebada). El agua que se retira del fuego antes de que suelte el fervor permite “cansar” la yerba, es decir, sacarle hasta el último suspiro sin lavarla. Quienes prefieren el mate dulce, deben saber que el azúcar enfría el agua. Por lo tanto, cuando la temperatura sea la correcta para cebar un mate amargo, resultará demasiado fría para cebar uno dulce como los paladares atentos requieren.
3 may 2010
5 feb 2010
La Higuera: Pueblo cordobés de existencia prehispánica.
Por Josefina Blanco Pool
La Higuera, es un tranquilo poblado sobre la ruta 15, a 200 kilómetros de la ciudad de Córdoba, que por decreto el 1º de agosto del 2007 es reconocido como el primer poblado de Córdoba de existencia prehispánica y cuyo aniversario se remonta a miles de años antes de la llegada de los conquistadores.
La Higuera, es un tranquilo poblado sobre la ruta 15, a 200 kilómetros de la ciudad de Córdoba, que por decreto el 1º de agosto del 2007 es reconocido como el primer poblado de Córdoba de existencia prehispánica y cuyo aniversario se remonta a miles de años antes de la llegada de los conquistadores.
En el imponente paisaje de esta localidad se encuentra un verdadero tesoro arqueológico. En la zona se pudieron encontrar vestigios de valor incalculable de distintas culturas y épocas: arte rupestre, petroglifos (grabados en piedra por picado o frotación), morteros (en un predio de cinco kilómetros por cinco kilómetros se relevaron más de 300), punta de lanzas y flechas, entre otras cosas.
María Mercedes Herrera, Federico Blanco Pool y Javier Paz, un grupo de historiadores y especialistas en culturas aborígenes fueron quienes investigaron, tanto en la historia como en la zona de La Higuera para la tesis en la que se basó el decreto.
Según la historia recorrida por los tesistas, la necesidad de refundar el pueblo, surge de los mismos habitantes quienes desean conocer sus orígenes y su historia y se reconocen como descendientes de los pueblos comechingones del noroeste cordobés.
Invisibilización
Las máximas de progreso y civilización con las que los colonizadores invadieron las tierras y evangelizaron a los pueblos aborígenes, sin miramientos -con imposición, muerte y poder- han generado en el entramado social resquemores, opiniones encontradas y juicios sectarios que muestran la faceta mas absurda e indigna: reforzar ideas tan funestas como la de “civilización vs barbarie” y proponer una lectura de la historia de héroes y próceres frente a los bárbaros e insurgentes.
Con estas categorías cimentadas aun más en las instituciones educativas -temática que merece una lectura más profunda y critica- la sociedad en su mayoría, desconoce el mundo de creencias, costumbres y valores de los pueblos originarios.
La razones son varias: mala información, ignorancia, desinterés, ausencia de iniciativas de inclusión y diversidad cultural y social en las principales políticas publicas de los gobiernos, indiferencia en recuperar las lenguas nativas; todas cuestiones postergadas que instituyen, por su omisión, aún más la brecha de desidia de los gobiernos y el desinterés en conocer la historia en los ciudadanos. Una historia plural, diversa, intercultural, no instituida, que no “encaja” con la dada, la instituida, cerrada, vencedora, acérrima y única valedera de las instituciones y regimenes educativos.
Esta historia de omisión de los gobiernos, las instituciones, se ve reflejada en los medios de comunicación en el tratamiento dado a la temática. Así la información y abordaje del tema apelan al lector sentimientos de lástima o caridad y presenta de manera superficial la realidad de la comunidad, menoscabando las propias concepciones vitales profundas del pueblo aludido.
Con estos vicios, durante el 2009, los medios masivos de comunicación fueron delineando con comentarios, informes y entrevistas una realidad largamente solapada y encubierta: la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas en el territorio nacional.
Apartándose de esta inmediatez masiva, y con un arduo trabajo de investigación de los historiadores y el pueblo en su conjunto, La Higuera, comenzó a organizarse para cambiar el atropello y la imposición, por la acción y la revalorización de sus orígenes.
Esto pudo manifestarse en la participación activa y de denuncia social, de todo el pueblo frente a la destrucción ocasionada por la actividad minera en la zona y la extracción de granito en el sitio arqueológico “Casa del TIGRE” (centro ceremonial originado unos 8000 años antes de Cristo).
Esta preocupación por conservar y proteger su patrimonio histórico, es muestra de la resistencia de este pueblo que pudo organizarse a partir del poder de la historia oral, la valorización de sus ancestros, la memoria viva, sus costumbres y creencias.
El peso de la avaricia, la realidad de las comunidades.
Conocer los lugares sagrados de pertenencia y culto de los pueblos originarios, implica pensar una realidad de encuentro y diversidad muy distinta a la que se intenta mediatizar en los medios. La imagen de exclusión, de pobreza y de “objeto de caridad” creada por los medios juegan un peso fundamental, que relativiza la situación como parte de un proceso sistemático de invasión y despojo del hombre “blanco”. Productos de este accionar son las consecuencias nefastas en el medio ambiente, la degradación y el empobrecimiento de los suelos, la escasez de agua, la precarización de la salud.
Esta situación ha instalado las banderas de lucha y soberanía en los pueblos aborigen que en pie reivindicativo de sus tierras, están en lucha constante, frente a la lógica de la explotación y el usufructo económico de sus suelos.
La sabiduría de sus ancestros, el respeto por la tierra y sus historias de luchas y de vivir en armonía con su entorno sin destruirlo, marcan su realidad, muy diferente a la dibujada en los medios.
La Higuera se presenta así como un pueblo que frente al proceso de aculturación sufrido, ha generado estrategias de revalorización y acción, tendientes a la rearticulación de su comunidad originaria y a rescatar su historia.

María Mercedes Herrera, Federico Blanco Pool y Javier Paz, un grupo de historiadores y especialistas en culturas aborígenes fueron quienes investigaron, tanto en la historia como en la zona de La Higuera para la tesis en la que se basó el decreto.
Según la historia recorrida por los tesistas, la necesidad de refundar el pueblo, surge de los mismos habitantes quienes desean conocer sus orígenes y su historia y se reconocen como descendientes de los pueblos comechingones del noroeste cordobés.
Invisibilización
Las máximas de progreso y civilización con las que los colonizadores invadieron las tierras y evangelizaron a los pueblos aborígenes, sin miramientos -con imposición, muerte y poder- han generado en el entramado social resquemores, opiniones encontradas y juicios sectarios que muestran la faceta mas absurda e indigna: reforzar ideas tan funestas como la de “civilización vs barbarie” y proponer una lectura de la historia de héroes y próceres frente a los bárbaros e insurgentes.
Con estas categorías cimentadas aun más en las instituciones educativas -temática que merece una lectura más profunda y critica- la sociedad en su mayoría, desconoce el mundo de creencias, costumbres y valores de los pueblos originarios.
La razones son varias: mala información, ignorancia, desinterés, ausencia de iniciativas de inclusión y diversidad cultural y social en las principales políticas publicas de los gobiernos, indiferencia en recuperar las lenguas nativas; todas cuestiones postergadas que instituyen, por su omisión, aún más la brecha de desidia de los gobiernos y el desinterés en conocer la historia en los ciudadanos. Una historia plural, diversa, intercultural, no instituida, que no “encaja” con la dada, la instituida, cerrada, vencedora, acérrima y única valedera de las instituciones y regimenes educativos.
Esta historia de omisión de los gobiernos, las instituciones, se ve reflejada en los medios de comunicación en el tratamiento dado a la temática. Así la información y abordaje del tema apelan al lector sentimientos de lástima o caridad y presenta de manera superficial la realidad de la comunidad, menoscabando las propias concepciones vitales profundas del pueblo aludido.
Con estos vicios, durante el 2009, los medios masivos de comunicación fueron delineando con comentarios, informes y entrevistas una realidad largamente solapada y encubierta: la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas en el territorio nacional.
Apartándose de esta inmediatez masiva, y con un arduo trabajo de investigación de los historiadores y el pueblo en su conjunto, La Higuera, comenzó a organizarse para cambiar el atropello y la imposición, por la acción y la revalorización de sus orígenes.
Esto pudo manifestarse en la participación activa y de denuncia social, de todo el pueblo frente a la destrucción ocasionada por la actividad minera en la zona y la extracción de granito en el sitio arqueológico “Casa del TIGRE” (centro ceremonial originado unos 8000 años antes de Cristo).
Esta preocupación por conservar y proteger su patrimonio histórico, es muestra de la resistencia de este pueblo que pudo organizarse a partir del poder de la historia oral, la valorización de sus ancestros, la memoria viva, sus costumbres y creencias.
El peso de la avaricia, la realidad de las comunidades.

Conocer los lugares sagrados de pertenencia y culto de los pueblos originarios, implica pensar una realidad de encuentro y diversidad muy distinta a la que se intenta mediatizar en los medios. La imagen de exclusión, de pobreza y de “objeto de caridad” creada por los medios juegan un peso fundamental, que relativiza la situación como parte de un proceso sistemático de invasión y despojo del hombre “blanco”. Productos de este accionar son las consecuencias nefastas en el medio ambiente, la degradación y el empobrecimiento de los suelos, la escasez de agua, la precarización de la salud.
Esta situación ha instalado las banderas de lucha y soberanía en los pueblos aborigen que en pie reivindicativo de sus tierras, están en lucha constante, frente a la lógica de la explotación y el usufructo económico de sus suelos.
La sabiduría de sus ancestros, el respeto por la tierra y sus historias de luchas y de vivir en armonía con su entorno sin destruirlo, marcan su realidad, muy diferente a la dibujada en los medios.
La Higuera se presenta así como un pueblo que frente al proceso de aculturación sufrido, ha generado estrategias de revalorización y acción, tendientes a la rearticulación de su comunidad originaria y a rescatar su historia.
4 ene 2010
Peña en escuela de Córdoba, Argentina
En el marco de los festejos de fin de año 2009, del nivel primario del instituto de Educación Especial APADIM, alumnos, alumnas y maestros/as trabajaron en la organización y preparación de una peña folclórica con bailes, músicos invitados, comidas criollas y una reflexión pedagógica en torno a las identidades y valorización de las culturas que reflejan la alegría y la solidaridad popular.
Hubo chacareras, escondido, gato, tango, chaya riojana, carnavalito, empanadas, tamales y humitas.
Hubo chacareras, escondido, gato, tango, chaya riojana, carnavalito, empanadas, tamales y humitas.
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